I’m a Major girl #ChicagoMarathon 2016

Flotando todavía a ratos y sonriendo como quien se ríe de sus maldades o en un mejor caso de sus logros, un logro meramente personal, pero que como todo aquello que nos apasiona de verdad, se disfruta compartir.

Recuerdo y me pregunto a mí misma si realmente imagine el momento y la respuesta es sí, cada detalle de esta meta la visualice en mi mente y trabaje por ella en todos sentidos.

Puede algunos lectores no estén familiarizados en cuestiones físicas lo que implica correr un Maratón, puedo decirles que es algo que puede cambiarle la vida a una persona, o convertirse en una de las peores experiencias si se toma como un juego.

Hace tres años surgió la idea, vivía en ese entonces en Guadalajara y leí un texto de una bloguera corredora sobre 20 recomendaciones si vas a #ChicagoMarathon, de ahí llene mi cabeza de imágenes e información, podría decir que era un gran sueño, que se convirtió en una gran meta.

Para ese entonces yo apenas cruzaba con mucho esfuerzo y euforia la meta de un 5K,  no soy por mucho más que una corredora promedió, pero cada día me supero a mí misma y quien diga que eso no es lo primordial, no conoce la esencia del running.

Llegar a Chicago supuso un esfuerzo muy grande, me decía un amigo hace poco sobre que hay publicidad que aun motiva con la frase “correr es gratis” y si ¡pero no! correr un Marathon Major supone un esfuerzo monetario fuerte, así que no crean que quien se dedica a esto por pasión, no sabe lo que hace.

¡Sigamos!

Cronica del viaje y maratón

Volé a Chicago el jueves 6 de Octubre y llegue 7:30 pm, tome enseguida el metro que me dejo a media cuadra de mi hotel; me hospede en el Downtown en un hostal muy bien ubicado frente al hotel Congress, a dos cuadras del inicio del maratón.

Desde que llegar al aeropuerto ya se siente una vibra especial, es una fecha muy importante para la ciudad, se la toman muy en serio,el que viene al maratón es el invitado especial,pues  hasta cuando pasas por migración te regalan una sonrisa y te desean buena suerte.

Chicago me recibe de noche, simplemente perfecto, descansar y dormir porque a la mañana siguiente el sueño continua.

Día 2.

Pasear una hora por la convención que es enorme, un paraíso para los corredores, ropa de todas las marcas deportivas de edición especial, mucha tentación para las tarjetas de crédito, pero no caí y me fui directa a recoger mi numero para seguir el recorrido por Chicago.

Visite el Navy Pier y un pequeño festival de cerveza, me tome una (solo una) eso si muchos carbohidratos, ventajas de ser corredor ❤ 🙂 y me fui descansar.

Llegue al hotel un poco preocupada puesto que desde que llegue el clima estaba un poco húmedo y entonces había que hidratarse más para el domingo.

Cada que iba en el metro estaba maravillada, la ciudad es hermosa, la arquitectura de sus miles de edificios es muy moderna y a la vez te hace sentir como en un gran barrio; no se digan sus maravillosas marquesinas luminosas que me enamoraron y su diversidad multicultural.

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Tanto que ver y yo queriendo guardar cada detalle, nunca he tenido problema de andar sola por la vida, pero esta vez en particular quería compartir tanta felicidad, solo pensaba en eso, compartir con tu gente, esos que te apoyan y entiendan o no tu grado de locura -como desee que estuvieras ahí amor-.

Llego el sábado, el día más crucial, es cuando llegan la emoción y los nervios. Me voy de compras para calmar las ansias y comer rico, para prepararme para el gran día; de paso voy a la reunión de mexicanos en Millenium Park para sentirme más en sintonía y llevarme un poco de buena vibra.  Hablo con mi mamá, novio y amigos, (los que siempre están) pura buena vibra, solo pensaba también va por ustedes, gracias, gracias de corazón, para ese entonces uno ya anda muy sentimental, te acuerdas de todo, entrenamientos buenos y malos, miles de momentos, y si confieso que por ahí anduve de chillona por los rincones.

¡Llego el día!  Desperté 5:00 am en punto y dije mi oración favorita de cada día ¡gracias! una y mil veces más gracias, hablo con mi novio, respondo mensajes de mi mamá, me doy un pequeño baño y me cambio ¡fuck voy a correr Chicago! solo pensaba en eso y traía una sonrisa enorme.

Me voy a desayunar algo muy ligero a la cocina, todo mundo despierto, comenzó la fiesta, mí fiesta, desayuno algo ligero, salgo del hotel y me voy a mí respectivo lugar de inicio y ¡oh sorpresa!  mis audífonos les dieron por tener un falso contacto y yo olvide comprar otros, la verdad es que si entre en shock por 5 min, pero ya no había tiempo y mí tarjeta la bloque un día al digitar mal mí nip, no hay opciones, solo mí mente y yo, un amigo me había recomendado hacerlo así entonces me dije a mí misma que si podría.

Comienza 8:00a am es punto mi salida, la ciudad esta viva y desborda por el maratón, que bonito se te enchina la piel y te vas con el rush de todos, la primera postal es como la imagine, correr a la sombra de los grandes edificios y el viento fuerte en la cara, me sentía eufórica y feliz, alguien me toca el hombro y me dice venga Denisse, no recordaba que había puesto mi nombre detrás de mi playera,  me voy con ella en silencio pero con una emoción compartida ¡Mexican power!

Y así pasaron, 5, 10 y 15 km, extrañaba horrible mi música, enojada a pedazos, pero disfrutando de la gente, ¡es un espectáculo!, vas pasando por cada uno de los barrios y te ofrecen lo que pueden, naranjas, barritas, plátanos, vaselina y su mano ❤ simplemente fantástico.

Casi para llegar al 21k sabia que no llevaba el ritmo que yo había entrenado, pero el cuerpo no daba, me hacía falta mi música horriblemente, me enfoque en el km 26 porque sabía que tenía una sorpresa reservada, pero también me repetía y no me engañaba, esas dos distancias que te faltaron (motivos personales) me estaban cobrando factura, el entrenamiento no miente, pero también me di el gusto de aplastar esos malos momentos en mi cabeza.

Y desde como 300 metros antes pude ver mi sorpresa, vi la pantalla donde iba a ver esos mensajes que me hubieran mandando, pensaba y si nadie me escribió, pero sabía que mi novio sí y fue como gasolina para llegar más rápido, casi 3 metros antes no aparecían y baje más mi ritmo, como me iba a ir sin sus buenas vibras, por fin los vi y me fui sonriente y feliz ¡Gracias!

msj

🙂

Como en el km 27 me fui con el pacer el de mi tiempo, pero yo estaba cansada y no pude seguirles el ritmo, me pare sin pensarlo en el km 29 y de ahí vino en declive mi tiempo, me pare otras dos veces, una a estirar y otra a tirar la banda del celular porque me estaba molestando mucho, guarde el celular en mi bolsita y seguí, de pronto sucedió algo padre, vino mi desconocido preferido, me toca el hombro y me dice México, un señor como de unos 50 años se va conmigo unos metros y me dice llevas buen ritmo Denisse -sé paciente- como si hubiera recitado palabras mágicas, se va conmigo unos metros y se pierde, gracias Emmanuel (como decía su playera).

Pensé  entonces esto ya es mío nadie me lo quita, empece a recuperarme, pase el barrio mexicano y fue una bomba de ánimo,  otros tramos del recorrido algo solos y mucho sol, pero otros  que te levantaban el ánimo de un jalón.

Viene entonces una recta grande donde ya ves cerca de regreso el downtown, una calle donde te van tomando fotos y te sientes rockstar, más sonriente no pude salir ¡volví! sabía que no iba a hacer el tiempo que quería, pero la energía volvió, vamos por nuestra medalla Denisse.

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Pasas el Barrio chino, una fiestota literal como decimos los mexicanos, pensé pinches chinos… Y mi novio me llama, pero no escucho nada, le contesto márcame después. De repente ya estoy Michigan Av, la última recta  para llegar antes de llegar a la meta, vuelta a la izquierda y ahí esta, levanta las manos mi amor llegaste, gracias, mi meta, tres años, momentos muy difíciles, momentos maravillosos y este día para la eternidad, quiero ser maratonista toda mi vida, toda.

meta

Veía y veía mi medalla mientras caminaba con una cerveza en cada mano y mi proteína de recuperación, pensaba…¿cuál seria el próximo?, como puede uno pensar en correr un maratón acabando un maratón, cosa de locos.

Busque un pedazo libre entre todos los que descansaban sobre el pasto en Millennium Park y morí un rato, en mi cabeza también pensaba como me haces falta mi amor, como me haces falta Ma, ¡y de repente pensaba corrí sin música no mames!, tengo que volver a correr Chicago, no sé cuándo, pero es una promesa.

Anduve por Chicago un día más, sorprendentemente más recuperada de lo que imagine, me arregle y salía tomarme algunas fotos y pasarla bien, la nostalgia de lo cumplido, es hora de ir a casa.

 

#CorrerMeTrajoAqui

I´m a Major Girl… ❤

Denisse.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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