La primera vez que supe del maratón de Toronto fue por un grupo de corredores que sigo en una cuenta de Instagram… y pensé, ¡estaría genial correr y conocer Canadá! Entonces la idea nació, estaba iniciando el año y todo podía suceder.

Es difícil para mi no agotar las posibilidades de algo que quiero, pasaron unos meses y en un pequeño mal lapso agarre mi computadora y me inscribí, todos sabemos cual es nuestra medicina.

Me enteré que una corredora que sigo en redes estaría por allá,  entonces decidí escribirle y preguntarle sus opciones de vuelo, me platico muy buena onda su idea de volar a  New york y de ahí a Toronto, pues solo esta a hora y media de distancia, magia o no yo acababa de ver un vuelo muy barato para ir a NY… good timing ❤.

Pensándolo hoy casi a unos meses de haber corrido el maratón,  se que fue un plan arrebatado, pues teniaotros planes en puerta, es solo que esto que me mantiene con los pies en la tierra, me impulsa y me motiva,  no quiero dejar de cosecharlo.

En ese tiempo hice varias cosas, tenia un nuevo trabajo y me mude de nuevo a vivir sola. Alimente mi motivación corriendo un medio en mi ciudad y platique a diestra y siniestra el plan a conocidos y desconocidos , ¡perdón por eso amigos! Y gracias infinitas por escucharme.

Al final todo el esfuerzo me ha dejado satisfecha, soy tres veces maratonista y tengo una nueva aventura que contarles…

Crónica del viaje

Entre varias dificultades que se presentaron, finalmente llego el día, me pude relajar cuando llegue al aeropuerto, mis horarios de vuelo estaban súper extremos, se me paso la mano,  eso algo bueno y malo de los corredores,  pensar que todo es fácil, después de correr un maratón “todo es fácil”, ¡duh!

Después de tantas sorpresitas, como pasar más de tres horas en migración, salir de madrugada y que mi shuttle fuera un fraude, tome mis maletas y me aventure en metro a mi hostal a las casi tres de la madrugada, bendito Google Maps 💅.

Ahorrados 80 dolares en Uber llegue a mis destino a las 4.a.m. y me toco la gente más buena onda del mundo, no me cobraron esa parte de la noche o día… como sea, un poco de suerte después de todo.

Día siguiente…  Despertar en New York tiene su punto, solo basta asomarte y poner poner un pie en esa ciudad para dimensionarla.

Recorrí en metro y a pie lo más que pude sin forzarme, regresaría un día y medio al final de mi destino principal – Toronto- entonces fui con calma.

Estar en Nueva York es literal esa parte de la canción que todos conocemos:

In New York, concrete jungle where dreams are made of, There’s nothing you can’t do, Now you’re in New York…

Me despedí momentáneamente de Nueva York, visite a una amiga, risas y buena vibra, ademas de caras conocidas para no sentirse tan perdida en esa enorme ciudad…

¡Vamos a Toronto!

Llegue al aeropuerto La Guardia muy temprano para abordar mi vuelo a Canadá,  vuelo corto y muchos nervios, cinco minutos en migración, ¡que bendición!, abordar el UPS express para ir al Dowtown, súper opción  por sólo 12 dolares canadienses y en menos de media hora estas en el corazón de Toronto.

Llegue a comer un delicioso y energetico desayuno para correr a la EXPO por mi número, creo que definí con una palabra Toronto desde que llegue y es -perfecto-.

Pequeña expo pero funcional, muro de firmas con dedicatorias especiales, mi mamá y mi novio se llevan las palmas, además de mi foto con Ed Withclok, para darle un toque más cool y especial.

Recorro un rato, pido algunas foto a un señor y su hijo, que curiosos preguntan de donde soy, de México respondo y sus caras de buena vibra no se ocultan, gente como esa agradezco conocer aunque sea solo por instantes.

Me voy directo a mi hostal para ver a una amiga de la universidad que vive en Toronto, no le he perdido el rastro en redes sociales, pero de repente al ponernos al corriente nos dimos cuenta que hace casi diez años no nos veiamos, recordar es vivir 👵.

Tan poco tiempo para recorrer tanto, ademas de ser prudente con mis piernas, le agradezco infinito por mi tour, demasiada buena vibra y ganas de enseñarme lo que más pudiera, quiero a muchas personas así en mi vida, siempre dispuestas y con una sonrisa.

Cronica del Maratón:

Nunca podré describir los nervios la noche previa a un maratón, demasiada adrenalina, tomo un baño para aminorar las ansias, platico un rato con mi compañera de cuarto, una chica alemana impresionada por las millas que tengo que correr al día siguiente; que padre conocer gente que tenga ese interés nato de escuchar a las personas,  sorprenderse sin pretender saberlo todo.

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¡Desperté tarde y asustada!, tome mis cosas, no podía creer que eso me hubiera pasado, corrí a cambiarme y tomar un Uber, me baje una cuadra antes y corrí, faltaban 5 min para mi salida, ufff que buen susto, llegue a mi corral de salida y respire profundo, muuuy profundo.

Amaneció soleado, pero se sintió fresco durante los primeros kilómetros, de repente la temperatura comenzó a subir cada vez más, no lo podría creer, había viajado a Toronto para correr con un poco más de frío y era como una mala broma, aun así, Toronto te recompensaba con su hermosa postal.

Para antes de llegar al km 21 yo estaba empapada en sudor, de pronto a veo a 500 metros un gran grupo de corredores hechando porras, pero de una manera excepcional, justo en el punto donde se hacía la división de los que iban por 21km y los que íbamos por 42, gracias Parkdale Road Runners, hicieron mucho más fácil ese golpe a la mente.

La segunda parte la sufrí realmente, el calor estaba insoportable, además de que odio un poco las rectas, trate de irme al paso de alguien para jalarme y funciono, me fui con una chilena, lo más chistoso es que deje atrás al pacer de tiempo, el pobre venia cubierto hasta los dientes, sufriendo con el calor que nos sorprendió a todos, nos fuimos jalando por más 5km y nos dimos unas cuantas palabras de aliento, para perdernos después.

Recibo una bonita llamada de aliento, venia ya un poco loca del calor, me dio refresh para el regreso; me encontré a otra mexicana de un grupo de corredores de la Ciudad de México, por cierto me encontré a muchos mexicanos en la ruta y cada uno fue especial, esta última chica me acompaño hasta casi la meta, ojalá recordara su nombre, pero gracias.

De pronto veo el Gooderham Building y sé que estoy cerca, sigo corriendo, saco mi bandera de México… y de repente escucho – Sí se puede-  me reí tanto, corrí más y más, de repente ya estoy en Bay St la calle de la meta, letreros de 500 metros, 400 metros wow, ondeo con más alegría mi bandera… You did it! 

 

Fui lento para recoger mi medalla, ¡lo hice una vez más!, me encuentro de nuevo a la última chica junto a otros dos corredores,  resulta que viven en Guadalajara, Sí, ni siquiera yo lo creía, su esposo me regala una proteína de recuperación y me preguntan por mis acompañantes, les digo que voy sola, me dicen que estoy loca y me felicitan doble, me despido de ellos y me quedo tirada un rato más en el pasto.

Camine pasito a pasito alguna avenida para tomar un Uber e ir a morir a mi hostal, ¡que increíble!, todo ha valido el esfuerzo.

Conocer corriendo una ciudad, es hacerlo de verdad, sobre todo si corres un Maratón. ¡Gracias Toronto!, una vez más es hora de ir a casa…

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Denisse Lugo. 

 

 

 

 

 

 

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